Tomaré una escafandra. De alguna forma te cortaré en dos con ella. Imagino que eres como un baúl de historia de piratas. Entonces me pondré un parche en un ojo y buscaré en tu interior Algo de valor. Por si no encuentro nada, espero al menos tengas alma. Que muy delicado y cuidadoso limpiaré, secaré y disecaré. La pondré en mi armario. La vestiré un par de veces con respeto una docena con admiración. Una centena con felicidad y una eternidad con asco. Para cuando esté cansado de verla entre mis sombreros, la dejaré en la cocina. cerca de los trapos. Te recordaré cuando haga un charco de té. Diré maldita sea, no supero este fiasco, tomaré lo que queda tan seco de ti y arreglaré el daño.
martes, 21 de junio de 2011
Vejiga
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