Muerdeme los labios para que las palabras que escupa esten todas rotas. Como esas personas que me miran en la calle. Miradas rotas rotas. Una monedita. rota. Así sea de cien o un pan. rota. A mi no se me alebreste. rota. Como el sonido roto del tren. abriendose paso para algún lado. Quizá sean más felices que aquellos cuyo destino final, final, final eran los campos de muerte. Quizá sean más infelices porque el drama continúa, y no se garantiza nada con un boleto de ida.
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